martes, 14 de diciembre de 2010

 Bienvenido a mi Diciembre. Época de chocolate caliente con nubes enfrente de la chimenea de la abuela. Época de frío, de vaho cada vez que abres la boca y de si hay suerte, nieve. De bufandas, gorros y abrigos calentitos. De llamadas de quien menos esperas, y que por cosas de la vida, las que más ilusión te hacen. Es época de turrones, de todas las variedades posibles que se puedan encontrar, todo estará en la mesa de los domingos en cada reunión familiar, mazapanes, polvorones.. y champagne, y para los “niños” zumo de fresa. Abrir regalos, desde los esperados hasta los que te pillan totalmente por sorpresa. Tiempo de recordar. De recordar a quienes ya no comparten asiento en la mesa, pero siempre están cercanos. Es época de fiesta, de esas que duran hasta las dos del día siguiente, de esas en que te vuelves completamente loca. Es tiempo de lágrimas, de emoción. Aunque también es tiempo de sonreír, admirarnos por haber sobrevivido a otro año más, para todo lo que nos queda. Es tiempo de pasar horas y horas viendo películas de amor, con una manta suave y paquete de pañuelos al lado. De cenas, de esas que tienen magia. Es tiempo de reordenar ideas. De darme cuenta que vale la pena y que no.
Es tiempo de... bueno, eso, es tiempo. Toda cuestión de tiempo. Básicamente a acostumbrarse a que los quieras compartir conmigo.

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